lunes, 18 de noviembre de 2013

POBLACIÓN

 


Con cerca de 10.496.285 personas, es uno de los países con una menor densidad de población de Sudamérica. 

La población de Bolivia está formada a grandes rasgos por tres grupos:

  • ·         Casi el 28% de la población de Bolivia es mestiza

  • Más del 70%, vive en los altiplanos y desciende de los pueblos indígenas de los Quechua y los Aymara. 

  • La pequeña parte restante (2%) corresponde a los descendientes blancos de los colonizadores españoles y menonita  






La población femenina es mayoritaria, con 5.255.566 mujeres, lo que supone el 50.07% del total, frente a los 5.240.719 hombres que son el 49.92%.

viernes, 15 de noviembre de 2013

DATOS GENERALES






Ciudad más poblada
Santa Cruz de la Sierra
Idiomas oficiales
Español, quechuaaimara,guaraní y otras 33 lenguas21
‎Gentilicio
Boliviano, -a
Forma de gobierno
República presidencialista
Presidente
Vicepresidente
Evo Morales Ayma
Álvaro García Linera
Independencia
 • Iniciada
 • Declarada
 • Reconocida
De España
25 de mayo de 1809
06 de agosto de 1825
Superficie
Puesto 27.º
 • Total
1 098 581 km²
 • % agua
1,4%
Fronteras
6743 km
Población total
Puesto 87.º
 • Censo
10 027 254 (Censo 2 012) hab.
 • Densidad

PIB (PPA)
Puesto 89.º
9,13 hab./km²
 • Total (2012)
USD 54.134 millones3
PIB (nominal)
Puesto 94.º
 • Total (2012)
USD 27.012 millones4
USD 2.6945
Moneda
Boliviano (Bs., BOB)
Miembro de: ONUOEAUNASURCAN,Grupo de RíoOMCALADIBID,
CAF, ALBAFLARSELACINOEIIUCN,
Unión Latina, MPNA.

martes, 12 de noviembre de 2013

GLOBALIZACIÓN

La globalización es un proceso de interacción e integración entre la gente, las empresas y los gobiernos de diferentes naciones. Es un proceso en función del comercio y la inversión en el ámbito internacional, el cual cuenta con el respaldo de las tecnologías de información. Este proceso produce efectos en el medio ambiente, la cultura, los sistemas políticos, el desarrollo y la prosperidad económica, al igual que en el bienestar físico de los seres humanos que conforman las sociedades de todo el mundo.


El neoliberalismo se implementa en Bolivia desde 1985. El modelo del MAS es neoliberal, pero no privatizador como lo fue en la mayoría de los gobiernos de derecha, sino es un modelo neoliberal rentistas, con sus complementos prebendal y populista.

La negación del neoliberalismo llevaría al gobierno a desarrollar la producción agropecuaria, la industrialización de la minería y del petróleo. Los tres aspectos mencionados conllevan un gran esfuerzo, que en las actuales condiciones humanas e ideológicas, es imposible hoy en Bolivia. En primer lugar, invertir en la agropecuaria con la presencia de un gran sector latifundista, agroindustrial y ganadero, significaría tener que disputarle la tierra a dicha oligarquía, situación a la cual el MAS renunció. 

Este es el cuadro general, estructural, que explica porque el gobierno del MAS nunca saldrá del rentismo y menos del neoliberalismo.
Pero vayamos un poquito más y expliquemos en que consiste el modelo neoliberal que Evo se ha comprometido en “desmontar”:
El precio en el mercado es definido por la libre oferta y demanda. Hasta ahora el gobierno no fija precios de nada, ni siquiera del transporte público, entonces no hay un Estado que intervenga en el mercado en este aspecto.
En cuanto a los salarios, el gobierno fijo un aumento para cuatro sectores que dependen del Tesoro (policías, militares, maestros y salubristas) dejando a la “libre negociación” al resto de los sectores, es decir, dejando a la fuerza del capital contra el trabajo en rubros como la manufactura. En esas pulsetas, obviamente que los trabajadores saldrán mal parados, ya que no se tiene una política económica que los proteja, es decir no neoliberal.

Existe la libre importación de todo, especialmente de alimentos, por lo tanto no hay una política de soberanía alimentaria.



Esta ola actual de globalización ha adquirido un gran impulso debido a las políticas que han abierto las economías internas e internacionales. 

Durante las últimas dos décadas, muchos gobiernos han adoptado sistemas económicos de libre mercado, lo cual ha aumentado ampliamente su propio potencial productivo y creado una mirada de nuevas oportunidades para el comercio y la inversión en el plano internacional. 

Los gobiernos también han negociado dramáticas reducciones de las barreras comerciales y han suscrito acuerdos internacionales para promover el comercio de bienes, servicios e inversión. Para sacarle partido a las nuevas oportunidades en los mercados extranjeros, las corporaciones han construido fábricas en el exterior y establecido acuerdos de producción y comercialización con sus socios extranjeros. 

Por lo tanto, una característica decisiva de la globalización es una estructura industrial y comercial financiera en el ámbito internacional.

La tecnología ha sido el otro aspecto fundamental que ha impulsado la globalización. Los avances alcanzados especialmente en el campo de las tecnologías de información han transformado considerablemente la actividad económica. Las tecnologías de información le han ofrecido a todo tipo de actores económicos individuales —consumidores, inversionistas y comercios— nuevas y valiosas herramientas para identificar y materializar oportunidades económicas, lo cual incluye análisis más rápidos y mejor documentados sobre las tendencias económicas en todo el mundo, una transferencia más fácil de bienes y la colaboración con socios distantes.


No obstante, la globalización es muy controversial. Sus partidarios sostienen que la misma permite a los países pobres y sus ciudadanos desarrollarse económicamente y mejorar sus niveles de vida. Por su parte, sus oponentes arguyen que el establecimiento de un mercado libre internacional sin restricciones ha beneficiado a las corporaciones multinacionales del mundo occidental, a expensas de las empresas y las culturas locales, y de la gente común. Por lo tanto, la resistencia ante la globalización ha cobrado vida tanto a nivel popular como en el ámbito gubernamental, a medida que la gente y los gobiernos intentan controlar el movimiento de capital, trabajo, bienes e ideas que constituyen la ola actual de globalización.

PRIVATIZACIÓN

La experiencia negativa de la privatización en América Latina  y en algunos países del mundo empujó al Gobierno Boliviano a optar por el método de capitalización, consistente en la captación de un montante similar de inversiones a los que generaría la privatización, sin dejar de ser propietarios de la porción que pertenecía a los bolivianos. Estas industrias incluyeron el aceite y el gas, la refinación del petróleo, minas de la lata, ferrocarriles, corriente eléctrica, los teléfonos y las líneas aéreas.
En 1977 se privatizó el servicio de agua potable en La Paz y El Alto, medida que se aplicó en 1999 en Cochabamba. El impacto de las medidas de privatización,
especialmente, la subida de las tarifas de suministro, originó la llamada “guerra del agua” en la ciudad de Cochabamba, a la que siguió El Alto y La Paz. La movilización ciudadana fue tal que el gobierno se vio obligado a abolir las concesiones.

El programa de capitalización difiere de otros métodos de privatización en varios aspectos clave. Sus principales elementos son los siguientes:
- El Gobierno no vende las empresas de propiedad estatal, sino que crea sociedades de capital mixto en las cuales un socio privado aporta el 50% de la inversión en capital.
- La contribución del socio privado permanece en la sociedad de capital mixto, incrementando sustancialmente su valor.
- La sociedad de capital mixto se transforma en una empresa privada durante este proceso, mientras que las tenencias del Gobierno en la sociedad de capital mixto se canalizan a un programa de pensiones que proporciona ingresos vitalicios a los ciudadanos bolivianos mayores de 65 años.
Se capitalizaron seis empresas, cuyo valor en libros ascendía a 648 millones de $. La capitalización logró captar un montante de compromisos de inversión equivalente a 1.671 millones de $ en menos de cinco años.



Otra meta que buscaba el Gobierno de Bolivia era encontrar empresas capitalizadoras líderes a nivel mundial, ya que incrementaba la solidez del proceso y la credibilidad de la comunidad internacional en las empresas de Bolivia.



SITUACIÓN ECONÓMICA

Bolivia presenta un rezago significativo respecto del resto de países de América Latina.
El tamaño de la economía boliviana es reducido. El PIB per cápita se sitúa, según datos del PNUD de 2007-08, aproximadamente en los 2819 dólares anuales, lo que significa que es el cuarto país más pobre del continente (después de Honduras, Guatemala y Haití), situándose en el puesto 177 del IDH (07-08). En los últimos 25 años, los progresos en salud y educación han sido significativos, no obstante, se han producido sin el corolario del crecimiento económico. La incapacidad de los logros sociales para traducirse en un mayor crecimiento económico constituyen el primer rasgo del “patrón desequilibrado de desarrollo humano” existente en Bolivia.
Desde la aplicación del ajuste estructural, a mediados de los años 80, los campesinos e indígenas, en tanto productores quedaron marginados de las políticas públicas, por ser considerados “inviables”. Los objetivos y promesas de desarrollo y mejoramiento de las condiciones de vida de los pobres no sólo no han mejorado sino que ha empeorado y la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor, a pesar de los éxitos en los indicadores macroeconómicos. Las cifras de organismos internacionales y del gobierno nacional sobre la pobreza y desarrollo humano son contundentes. El 70% de la población boliviana está en situación de pobreza, y en el área rural, asciende al 94% (UDAPSO 1995).
A partir de 1991 se profundizaron las reformas estructurales, especialmente, con la privatización y capitalización de las empresas estatales. Los objetivos de la privatización, según el Plan Nacional de Desarrollo, eran reducir el déficit fiscal, transferir actividades productivas al sector privado y canalizar los recursos a la inversión social. Los objetivos de la capitalización eran atraer la inversión privada, a gran escala, acelerar la creación de puestos de trabajo, transferir el control de gestión al sector privado y crear un mecanismo de ahorro, a largo plazo, para redistribuir los beneficios de la capitalización en la población. Los resultados del ajuste estructural no fueron buenos para Bolivia porque profundizaron la desigualdad.
La pobreza en el campo a raíz de la baja producción, las tierras agrícolas degradadas y la proliferación de minifundios, está generando un movimiento migratorio fuerte del campo a las ciudades y al exterior (países del norte). Se estima que de los 9,2 millones de habitantes de Bolivia, alrededor de un el 36% estaría en el área rural y el restante 6% en el área urbana, frente a los 42,5% y 57,5%, respectivamente, que registraba el Censo de 1992.
La migración hacia el área urbana en gran medida se debe a que las condiciones de vida en el área rural han sufrido un deterioro generalizado. Así, la pobreza se va urbanizando cada vez más pero sin desligarse totalmente del área rural. Por ello las migraciones temporales siguen siendo importantes como estrategia de supervivencia; aunque es evidente que las migraciones definitivas han aumentado.
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El servicio total de la deuda como porcentaje de los ingresos fiscales disminuyó de 35,4% a 22,0% en el último año. La mejora significativa de este indicador se debió, ante todo, al incremento sustancial de los ingresos públicos (36,8%) en la gestión 2006, gracias a las modificaciones a la Ley de Hidrocarburos”.

La disminución de la deuda pública en el año 2006 se debe a las condonaciones de deuda externa: FMI, BM, Japón y otros, en el marco de la iniciativa HIPIC.

SECTORES PRODUCTIVOS


Los principales sectores de economía primaria se hallan orientados al mercado externo y por tanto condicionados a las fluctuaciones de los precios internacionales que determinan a la economía boliviana una alta vulnerabilidad externa.

En cuanto al sector manufacturero, las industrias bolivianas son altamente dependientes de factores externos, distorsionadas en sus orientaciones productivas al no tener una integración vinculada a los propios recursos naturales.


Las actividades industriales, básicamente de industria ligera de consumo, tienen bajos niveles de productividad, precariedad tecnológica y, altos niveles de capacidad ociosa, sin acceso a economías de escala por el mercado reducido y limitaciones cualitativas de gestión empresarial y de mano de obra.

En el campo agroindustrial, existen sectores, como el de alimentos, en los que se ha logrado una relativa autonomía y la posibilidad de un abastecimiento suficiente al mercado nacional excepto en el caso del trigo. Se tiene, asimismo, una clara proyección al mercado externo en el caso de las oleaginosas, el azúcar y la carne.